martes, 27 de mayo de 2014

Sangrientas y sociales

-"Hoy estoy muy enojada, no sé a qué se deba; lloré tres veces y mi entrada de ayer es digna de cortarse las venas con galletas animalitos"; justo eso contaba ayer y justo en ese instante dije: -!pero que pendeja! seguro ya te viene la menstruación.

Este post va a ser muy explícito, por lo que si eres una persona sensible a temas asquerosos (de desechos del cuerpo), mejor evita la pena (que será para ti) de leerlo. A lo mejor estoy exagerando, pero he conocido personas que resultan muy sensibles cuando mencionas: caca, baba y/o sangre o una combinación de dos o tres de los citados elementos. La última es en lo particular materia de un tema super incómodo para muchas mujeres, sobre todo cuando hay contra partes  masculinas cerca, como si se tratara de un gran secreto que no le es revelado a ellos en sexto de primaria (bueno, antes venía educación sexual en el libro, ahora no he tenido la curiosidad de husmear algún librillo).

Pero bueno, no estoy aquí para hablarles de tabúes sexuales, como el ocultar el tema de la menstruación o avergonzarse por las manchas en la ropa como si te hubieras cagado  en los pantalones frente a todos o andar por la vida y los pasillos de tu trabajo con tu "paquete" color "mírame a huevo, que estoy menstruando" (mujeres: menstruar, es natural y no tiene nada de malo que te haga sentir avergonzada o con pena de mancharte; hombres: si le pasan toallas sanitarias a sus mujeres, esto incluye hermanas, primas, amigas, etc. no perderán su virilidad). Antes de entrar de lleno al mole, quiero dejarles un artículo que encontré por allí y que me pareció bastante completo: "Algunos aspectos sociales de la menstruación" por Gunther Balarezo López.


Desde el principio de los tiempos se ha considerado que el color rojo, la sangre y por consiguiente la menstruación suelen ser asociados a las peores catástrofes, guerras y en algunas ocasiones han sido considerados como símbolo de misticismo y ocultismo. Sin embargo la sangre menstrual es la que más ha llamado la atención (de forma negativa) en muchas sociedades y culturas; pues también implica muchas restricciones y es causal de marginación para las mujeres que pasan por la etapa. También llamó mi atención que la cantidad de formas con las que ha sido nombrada, es tan grande como regiones geográficas en el mundo; hay una que me encantó y adoptaré como mía: "el inquilino comunista".

El punto que quiero tratar aquí, es lo que empecé creyendo, era un mito (como muchos otros respecto a este tema): la menstruación social. Dos que tres veces escuché de algunas amigas, parientes y conocidas que cuando varias mujeres conviven por muchas horas terminan por alinear sus ciclos menstruales, he de decir que hasta ayer pensaba que eran coincidencias y parte de la parafernalia bipolar-hormonal que nos hace creer en cosas, que después del desintoxique hormonal, no damos crédito que pudimos haber pensado eran reales (no daré ejemplos, pues son muy vergonzosos y me llevarían toda una entrada; ok, una vez creí que olía a sangre coagulada).

Regresando al punto, no pensé que existiera un estudio formal de la menstruación social y pues resulta que hasta nombre tiene; se llama efecto McClintock, el cual debe su nombre al apellido a su autora Martha. El papercito que Martha publicó para Nature Magazine en 1971, incluía algunas hipótesis acerca de los mecanismos que supuestamente propiciaban esta alineación de ciclos de ovulación y fue el primero en publicarse (hasta donde llegó mi pequeña investigación).

Para desgracia de Martha y otras(os) científicas(os) el estudio del efecto McClintock y otros que fueron publicados después de este, tenían defectos metodológicos por lo que fueron arrojados en la canasta del abandono. Curiosamente hoy lo he rescatado de ahí, ya que al parecer mi útero (a diferencia de mi persona) es un tanto social, pues con sorpresa descubrí, que una persona en mi trabajo y una en mi casa (personas con las que convivo todos los días) han recibido la visita del inquilino comunista al mismo tiempo que yo, cuando antes no solían hacerlo. 

Martha McClintock y su estudio de regulación social de la menstruación despertó la curiosidad en el tema, pero eso fue en los 70´s. Es impactante como a estas alturas aún no existen otros estudios al respecto, sin embargo también acepto que la incertidumbre de algunas funciones de mi cuerpo en relación a otras personas cercanas me parece un aspecto muy místico que quisiera conservar así. 

Les aviento una invitación muy Jodorowskyana: pinten un autorretrato con sangre menstrual de su verdadero ser, que a lo mejor para muchas sea un acto repugnante, no se agobien, no es obligación; lo que si es obligación es tratar de replantearse la posibilidad de cambiar el enfoque satanizado que le hemos dado a este proceso tan natural; recuerden chicas y chicos: "el útero es sede de la creatividad", si no me creen, miren al espejo y podrán ver la obra del útero de su madre.

(Felices días lunáticos)








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