viernes, 23 de mayo de 2014

De(smadres)brayes: Delírium Trémens de azúcar

-¡Ya es viernes!, ¡ya es viernes!; se escucha en el saludo mañanero, se nota en la sonrisa inusual de mucha gente y sobre todo  cuando algo malo ocurre en el trabajo y pareciera que con aquel encantamiento al que recurrimos semanalmente (-es viernes, lo dejamos para el lunes ¿no?), cualquier problema queda resumido a su mínima expresión y carece de importancia. Usualmente los viernes soy más feliz, (he de aceptar) porque con la llegada del fin de semana llega mi oportunidad de dedicarle un poco de tiempo a mis (in)actividades favoritas: comer bien (lo que implica cocinar) y ver películas. 

No todos los "fines" puedo lograr mi objetivo a placer, (sad, sad, so sad) hay fines de semana como el que se avecina, que puedo presagiar será un quilombo fuera de la paz de mi hogar. Este post fuera de lograr su cometido de post constructivo es un rant emocional, las bajas reservas de azúcar en mi cuerpo son la secuela de la "casi" primera semana de intentar volver a mis buenos  ex-hábitos alimenticios. Como buen vegetariano primerizo, sustituí desde hace un año la carne por pasta, galletas, pasteles, panes, tostadas y todo lo que termine en "gordativo". 

Mucho tiempo me tomó comprender que ese no era el camino adecuado, que hay mucho más en el vegetarianismo que los carbohidratos malos (muy malos) de los panes dulces (que me cobijen con su manto de deliciosa azúcar); que si quieres comer bien tiene que haber esfuerzo de por medio (o cagar dinero para que alguien cocine por ti), pero de esta incipiente experiencia vegetariana de ya casi un año, me llevo las mayores satisfacciones. 

Pero, y siempre habrá un pero, las consecuencias y aprendizaje de mi lección han sido unos cuantos "kilitos" de más y es que. nosotros, los vegetarianos también tenemos junk food, de la más deliciosa que puede existir. En esta semana de dieta, han habido ratos en los que me invade la imperiosa necesidad de sucumbir a mis antojos, pero he llevado mi voluntad al extremo, el azúcar ha estado al acecho tentándome como satanás. Hoy es viernes, saber que mi fin de semana no estará lleno de mis "puerquesas" favoritas es non grato; eso si, valdrá mucho la pena. 

La ansiedad será muy grande, espero poder sobrellevarla sin arrancarle la cabeza (o los testículos) a alguien, el mal humor se apodera de mi, había olvidado que se siente el delírium trémens de azúcar, el tomar agua en vez de jugo, el café oscuro sin una pizca de nada, (¡de nada!), sin totopos, sin tostadas... pero comiendo mindful and respectful con mi cuerpo y los seres que me rodean, solo eso me da paz (entre paréntesis). 

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