Soy una persona de ideas, de muchas ideas, de tantas ideas que a veces no sé muy bien cómo ponerlas en orden. A veces me las como, las desbarato, las creo y luego las desecho; a veces un día algo me parece brillante y al siguiente se vuelve un absurdo.
Es precisamente esa idea la que me lleva a crear este espacio, el más sencillo que encontré cuando di click en el buscador de google, porque tengo buenas ideas, pero también soy floja, muy floja, hay que reconocer la verdad: me encanta la re-ingeniería.
Probablemente mañana también esto de empezar a escribir un blog me parezca una idea absurda, muy absurda, pero a mis 25 años necesito urgentemente un lugar donde me escuchen, dónde alguien me escuche (¿o me lea?) y me lea porque quiere, no porque alguien le obligue o porque no le quede de otra.
Hablo de todo un poco, porque mis temas de conversación son "muy" como mis ideas, eclécticas, cambiantes, polémicas (sobre todo sexuales y ateas), asquerosas, repudiadas, repugnantes, a veces interesantes, otras burdas; eso si, nunca complacientes con mi público. La convención social nunca ha sido un lugar para mi (y si, para mi es un lugar en el que se escoge estar, porque tengo la fiel creencia que dentro de tu casa nadie te obliga a seguir ninguno de aquellos tortuosos protocolos). La rebeldía y la disidencia las respiro en cada poro de mi piel seca, cada silencio prolongado es el preludio de un mentada de madre mental..he aprendido a controlarme, tampoco soy una psycho (ni padezco de trastorno obsesivo compulsivo, de acuerdo a mis investigaciones).
Si me pidieran definir mi vida con una palabra sería, minoría. De forma inconsciente desde el momento que nací he formado parte de ellas. Para empezar every single day, 210,000 personas se suman al mundo (y nos restan oxígeno a los que ya existimos) , 2 personas por segundo (2.4 para ser exactos, pero no he tenido la fortuna de conocer aún a un ser humano .4); de esos nacimientos se ha estimado que 15% son cesárea, he ahí el primer grupo minoritario del que fui parte desde mi primera bocanada de oxígeno: felicidades ¡fue cesárea!.
He de aclarar que no me siento única, especial y parida por la entidad divina de su preferencia (ya que muchos de ustedes a estas alturas deben pensar que eso siento, y no , en realidad solamente soy diferente, en realidad todos lo somos). Luego, en mis primeros años escolares también fui minoría, era de esos niños ñoños a los que les encanta estudiar por gusto y no por obligación, en ciertos aspectos crecí autodidacta, fui parte de esa última generación que vivió la primer mitad de su niñez a la "antigüita" con juguetes que alientan el desarrollo motriz (o sea bicicletas y patines) y cognitivo, (rompecabezas y juegos de mesa) , que tantos adultos extrañan con nostalgia y que si eran lindos, ¡pero todo cambia, get over it! (los cavernícolas jugaban con piedras y palos, no tenían bicicletas). La segunda parte de mi infancia se desarrolló con la tecnología incipiente (comparando con ahora) de los años 90´s; sin esta mezcla maravillosa, sería un adulto llorón o un niño con celular.
Pasados mis años maravillosos de tierna infante, crecí y me dí cuenta que me enfrentaba a ser parte de una de mis minorías favoritas y de la que formaré parte de por vida, ser lesbiana fue desde mis primeras memorias al respecto, algo muy natural. Hablar de esta minoría esta de más, ya de antemano sabemos las múltiples opiniones y tendencias del pensar social (hueeeeeeva.com de eso hablaré tal vez en otra entrada).
Desde hace un año, siguiendo mis impulsos de "no dañar al prójimo" (he de aclarar no religioso, solo he pensado que todo es humanamente correcto mientras no lastimemos a nadie, eso para mi, incluye animales) y al medio ambiente, decidí voluntariamente apuntarme a otra minoría: los vegetarianos (en realidad pseudo vegana a estas alturas). Es en esta minoría donde me atrevo a decir que he aprendido mucho más (mucho más a querer estar lo más alejada posible de la convención social y cultural de mi país, de eso hablaré también en otras entradas).
A veces hay que tener mucho hígado para vivir siendo minoría (sobre todo cuando no eres rico y necesitas trabajar para seguir adelante con tus planes, cosa que implica también contacto social). Ante todo no hay que dejar que alguien te desarme y desanime, pueda ser que te enfrentes a diez personas con una misma forma de pensar al mismo tiempo, pero no claudicar es la clave. Bien dicen que cada quién es guionista de su obra, que la vida te pone a prueba justo con lo que más necesitas aprender; mi lección más grande ha sido la tolerancia y cuando no estoy con el humor para soportar gente defendiéndose sin fundamentos mejor me encierro en casa y escribo (entre paréntesis).
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