El post de hoy está inspirado en una idea original del artículo de Jessica Misener de Buzz Feed, la verdad es que me he identificado y me ha parecido super graciosa la forma en la que exponen los first world problems de nuestro pequeño clan vegetariano/vegano. He puesto también algunas líneas e ideas de mi experiencia vegetariana en Yucatán y en general en la península (también tips en caso que seas vegetariano/vegano y nos visites). No me odien, ya no soy el tipo de vegetariana evangelizadora; como muchos, solo pido respeto y espero no ofender a nadie (cada quien con sus culpas judeo-cristianas). Y tu vegetariano/vegano: no lastimar seres vivos, ¡si te ayuda a ser mejor persona! no lo dudes, que lo disfruten:
1. Te abrumarás en un restaurante vegetariano porque puedes ordenar CUALQUIER COSA del menú.
En realidad, en Mérida algunos de los grandes restaurantes ya tienen opciones vegetarianas (algunas es igual a 2 o 3); sino es el caso, también amablemente puedes pedir que omitan el queso y la carne de los platillos. Si lo anterior mencionado te incomoda, no intentes ni de chiste los puestos de panuchos, salbutes y comida regional porque ahí definitivamente, no hay nada para ti. Mis restaurantes favoritos de la ciudad, sin duda: Savia Vegetariano y Amaro (ambos en el centro histórico).
2. Alguien se sentirá confundido de porqué no puedes simplemente quitarle los pepperonis a la pizza de pepperoni.
¡Uff! esto me paso un millar de veces y la mejor solución fue no volver a comer pizza delante del mundo, lo mejor es ordenar una pizza vegana en un restaurante vegetariano/vegano, acompañado de una persona de tu confianza, para que nadie te mire como "el extraño" que come pizza sin queso. Eso de tener maestría en "espulgar" mi comida, terminó por incomodarme, además que cuando eres nuevo en esta forma de comer, te cuesta mucho comprender (a ti y a la gente que te rodea) que algo que se cocina con carne conserva algo de la grasa, propiedades y sabor de la misma. Inconcebible (eww!)
3. Te comerás tú peso en hummus.
Aún recuerdo esa tarde de invierno cuando conocí al amor de mi vida, el hummus. Esa mezcla perfecta de garbanzo con aceite de oliva y tres chingos de ajo... mmmm...el hummus es compañero perfecto de casi todos los vegetales, solo o acompañado es algo que no te puedes perder... y si, te comerás tu peso en hummus. El mejor hummus de Mérida lo encuentras en Tov Café.
4. El mesero con mucho entusiasmo te dirá los especiales del restaurante (que incluyen filet mignon y chuletas de cerdo), y tendrás que sonreírle amablemente todo el tiempo.
Con el paso del tiempo comprendí que lo mejor que podía hacer era comer en casa, pero cuando una celebración familiar requiere mi presencia escénica para no ofender al o los festejados, me tengo que chutar el menú de "puerco frito, salbute y panucho, cochinita pibil, tamal colado, torteado, horneado, etc." y lo mejor viene cuando preguntas: ¿eso también tiene carne? (esperando un no por respuesta, por supuesto) y te contestan: -!si tiene y está muy bien servido señorita! ¡arggg!
5. Bromas sobre “comida de conejo”.
Siempre he sido amante de las verduras, desde antes de volverme vegetariana no era una gran consumidora de carne; la primera en hacer chistes fue mi abuela que me decía que mi comida era "salvado para pollos", por supuesto que también me dijeron que me estaban creciendo orejas de conejo de tanta lechuga y recientemente cuando salí del closet vegetariano, mi papá me preguntó si me había vuelto cabra (?).
6. La gente constantemente te dirá que ellos “NUNCA podrían dejar de comer tocino”.
Es lo más normal, para los vegetarianos primerizos será incómodo no entrar en discusión con los carnívoros cuando hacen este tipo de comentarios; solo puedo decirles: que la fuerza esté contigo. En un principio los odiarás y pensarás que lo hacen a propósito (la verdad algunos si que lo hacen) pero es mejor ignorar que pasar un mal rato.
7. Te volverás paranoico sobre si tu compañero de apartamento ha estado usando tus sartenes para cocinar carne.
Aquí tengo una ventaja clara, solamente yo cocino en casa; pero muy seguramente también sería paranoica si existiera alguien cocinando cadáveres en los sartenes. Lo mejor en este punto es comprar cada uno su sartén, según B. Juárez es claro que el respeto al derecho ajeno es la paz.
8. Desarrollarás super-visión laser para identificar la carne en las ensaladas y sandwiches en buffets.
Correcto, tal como dije "espulgar".
9. Alguien se disculpará por comer carne en tu presencia.
Hay gente muy linda y comprensiva que lo hace, me ha tocado algunas veces; pero todos desarrollamos resistencia (al olor e imágenes de la carne) a la larga.
10. Todo el mundo te contará sobre aquella vez que dejó de comer carne durante “más o menos seis meses”.
Después de una operación o de unos exámenes en el que el colesterol salió muy alto, por una dieta que un médico brujo les pasó, porque vivieron en otro país, pero... ¡ay, la carne es tan rica que veme, no pude dejarla y además es super necesaria!". (La verdad es que nunca he visto a un médico pidiendo que alguien baje su consumo de vegetales)
11. Comerás esto en todos los restaurantes de carne:
De verdad es mejor salir de casa con comida en el estómago.
12. Desarrollarás una ferviente preferencia por las tortas de hamburguesa vegetarianas que venden en las tiendas.
No soy fan de los sustitutos de carne, pero por algo se empieza. Las tortitas de vegetales o de soja las puedes conseguir en algunos walmarts, aquí en Mérida existe un incipiente mercado orgánico (Slow Food Market) que se instala los sábados, los precios son un poco exagerados y la gente que vende abusa de la poca oferta y cada vez más creciente demanda; sin embargo sólo ahí puedes encontrar cosas necesarias en tu cocina vegetariana como tofu, tempé, verduras orgánicas frescas, etc.
13. Te avergonzarás secretamente de lo mucho que esperas comer papas fritas.
Esta clarísimo que es comida chatarra, pero si, hay que aceptar que saben bien... tengo entendido que las de McDonald´s y BK tienen carne, así que, vegetariano desinformado (o nuevo): ¡aguas!
14. En las fiestas de bocadillos, tendrás que negarte a comer tres cuartos de los entremeses.
Entonces te emborracharás el doble porque no estás comiendo... ¡glup!
15. Desarrollarás una dependencia excesiva de la mantequilla de maní y la mermelada.
La Nutella es el cielo y la mermelada también, soy alérgica a la fresa y eso me aleja de ella... pero si, ¡yum!
16. Desarrollarás una muy buena respuesta para la pregunta “¿Entonces, porqué eres vegetariano?”
Esta pregunta tan sencilla tiene infinitas respuestas y cada una para diversas ocasiones y personas que pregunten; va en una amplia gama, desde la pregunta formulada con genuino interés por conocer tus hábitos alimenticios hasta las desagradables provocaciones para iniciar una polémica discusión; el tiempo y la paciencia con la que cuentes te harán responder de diferentes formas, trata siempre de ser educado y no evangelizar a nadie, siembra el interés para provocar un cambio a largo plazo. Yo opto por contestar un intrigante: "no me gusta comer miedo y sufrimiento" que adopté de la película August Osage County.
17. Te darás cuenta que el sushi vegetariano es muy sabroso y no te llenará rápido.
Yo me como un arroz Yaquimeshi con verduras y la verdad es que si me llena rápido.
18. Te volverás hiper-paranoico sobre el caldo de pollo.
¿tiene sazonador?, ¿está hecho con caldo de verduras?, ¿de verdad no se cocinó el pollo en la misma olla?, ¿Esta sopa esta hecha con caldo de pollo?, ¿Este arroz esta hecho con caldo de pollo?, ¿Hay partículas de caldo de pollo flotando en el aire?, ¿los pollos nos atacan?... si, ¡está paranoia existe!
19. Te irás de las bodas con muchísima hambre.
Con suerte algunas personas se apiadarán de ti y te regalarán su puré de papas (que tiene tocino y que tampoco podrás comer muajajaja!)
20. Podrás escanear los problemas en las etiquetas de ingredientes en un abrir y cerrar de ojos.
Hasta donde no te imaginas, hay trocitos de carne, por ejemplo en algunas cervezas y vinos.
21. Te olvidarás del sabor de la carne.
Y probablemente serás más feliz, saludable y ligero por el resto de tus vegetarianos/veganos días.