sábado, 7 de junio de 2014

La llegada de Pancha

Otra característica que he desarrollado a lo largo de mi vida, mejor dicho que he notado (porque no puedo evitarla) es ser una persona-perro. Hay mucha gente animalera; unos gateros, otros perreros (como yo), otros ratoneros, otros reptileros y así con la inmensa diversidad en seres de compañía, porque para mi, animales no son; animales son los que no comprenden la importancia y los sentimientos de seres tan maravillosos. Ayer al salir de mi casa a eso de las 7 a.m., jamás imaginé volver horas más tarde en compañía de una nueva amiga. Regularmente cuando la gente, por una u otra razón ya no puede mantener a "su mascota" en su casa o jardín las deja ir con alguien más, si bien les va; si mal les va, terminan vagando en la calle y reproduciendo sobre-población que solo viene a sufrir al mundo.

Si hay algo que me puede poner como aguacate bien maduro (o sea aguada y verde) es esa gente que cosifica a sus amigos y compañeros no humanos. Pero este post no es para mal hablar de ellos una vez más, es para compartirles la nueva alegría que llegó a nuestras vidas y otro rostro para mirar y recordar que soy humana. Les presento a "Pancha" un border collie que representaba un problema para alguien (aún no entiendo por qué, ya que la noche de ayer conmigo no fue más que amor) pero que ahora es parte de mi familia, que cada día se hace más grande. 

Tal vez en otra entrada les presente al resto de la familia, pero por hoy con ustedes (redoble de tambores) ¡"Pancha"!, y yo les dejo porque me voy a disfrutar de su compañía.


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