Este que pasó, fue un fin de semana maratónico, la verdad esta vez si que pude consumar mis deseos de quedarme tirada en la cama con las patas abiertas viendo mis series; fue uno de esos fines de semana en los que deseo que el domigo durara una semana más. La serie con la que me enganché este fin de semana y con la que llevo enganchada ya varias semanas, es True Blood (Sangre Fresca). Se trata de una genial adaptación de las novelas vampíricas de Charlaine Harris,cuya trama se desarrolla en el territorio southern gringo en un pequeño pueblo ficticio de Louisiana: "Bon Temps" (buenos tiempos en francés y la verdad que entre tanta vampireada y sexo si que se la pasan bien ahí). También tiene mucho de otra cosa que me encanta, política, los vampiros han desarrollado en Asia una especia de sangre sintética para poder subsistir sin sangre humana y ahora luchan por una política de mainstrean o integración a la sociedad convencional. Esta serie la empecé a ver cuando recién comenzaba hace unos cuantos años, le perdí la pista y ahora que ya van en su séptima, y al parecer, última temporada acabo de ponerme al corriente.
De la colección de bichos del terror, los vampiros han sido, desde siempre mis favoritos. He llegado a pensar que tengo murciélago issues. Me encanta Batman, mi disfraz recurrente de halloween ha sido el vampiro, muchos de mis libros libros y películas favoritos son de contenido vampírico (desde Drácula hasta Anne Rice... incluso Crepúsculo,si, si, el más culposo y ridículo de mis gustos) y si me regalan una casa en Transilvania, la verdad no me molestaría. Es claro que desde el principio de los tiempos, al menos en el cine y la t.v., los vampiros no han sido tal como nos pintan a Eduardo Cullen; si bien muchos de los clichés y debilidades vampíricas como el ajo, la plata, las estacas y el sol han perdurado a través de los tiempos, no son un común denominador de todo el universo vampírico de hoy en día.
Los vampiros han pasado de ser monstruos despiadados con piel pálida, sanguinarios sin misericordia y afilados colmillos a seres que brillan como diamantes a la luz del sol, capaces de amar y proteger a un humano, ¡incluso hay algunos que no tienen colmillos o pueden ocultarlos!. Lo que hace interesante a estos personajes míticos; es esa mezcla de inmortalidad, soledad y abandono de la humanidad tal como la conocemos; ¿se imaginan poder salir solo por la noche, cuando todos duermen o vivir aislado?, ¿se imaginan no tener la necesidad que comer y respirar?, ¿se imaginan tener que espiar a su familia y no poder volver a verla para no causarles horror? ¡que terrible!, imaginen por un segundo tener que vivir con todas las culpas y asuntos no resueltos a la fecha de su "transformación". Y es que, si he encontrado y aprendido algo en toda la colección cinematográfica y literaria vampírica es que no hay vampiros felices; todos cargan con esa pesadumbre de no poder haber hecho algo, despedirse de alguien o volver a ver a alguien; ya que la mayoría de las transformaciones siempre son contra la voluntad de las víctimas. La inmortalidad no es nunca un premio para el vampiro, es un castigo eterno (incluso algo diabólico y contrario a los preceptos religiosos).
Pero ¿de dónde vienen?, ¿qué inspiro Drácula y el resto de las diferentes clases de seres vampíricos?, ¿dónde comenzó la historia?; hasta donde mi investigación llega, la leyenda de Drácula tuvo sus orígenes en la condesa transilvaniana Erzsébet Báthory, ahí de 1610 cuando en Europa empezaba el mito vampírico para tratar de darle una explicación (antes que la ciencia lo hiciera) a los múltiples brotes de enfermedades e epidemias que asolaban ese continente. A Erzsébet se le conoce como la asesina en serie más grande de la historia (612 aproximadamente), quién usaba la sangre de doncellas para conservar su juventud (después de ser maldecida por una anciana de la que se mofó). Esta condesa mantenía relaciones sexuales con sirvientes de ambos sexos para luego morderlos salvajemente ,bañarse y beber de su sangre; ya que creía que con esta tendría la juventud eterna. Erzsébet siguió con estas prácticas hasta que fue sujeto de sospechas e investigaciones de las que resultó culpable, acogiéndose en su derecho de evitar se juzgada por pertenecer a la nobleza, fue encerrada y confinada a la oscuridad en la mazmorra de su castillo donde murió cuatro años después.
El tema vampírico es muy extenso, con mucho cliché al que cada autor ha dado cierto toque personal en las descripciones de los personajes, sus poderes, hábitos, apariencia y psicología. Este es otro post para recomendar una serie, una serie cuyos vampiros parecen comunes y corrientes, pero no lo son, van más allá. Los de True Blood, son de mis vampiros favoritos en la historia de la t.v. sin mas ni más: I wanna do bad things with you!


















